Una importante tapia de camalotes se formó en la desembocadura del río Carcarañá, en Puerto Gaboto, generando complicaciones para la navegación y el uso habitual de la zona ribereña. La masa de vegetación flotante quedó apoyada parcialmente sobre la orilla, lo que impide actualmente la bajada de lanchas.

El fenómeno está compuesto por camalotes de distintas especies y otras plantas acuáticas, que al unirse forman grandes bloques compactos. Estas plantas poseen raíces largas que se extienden hacia abajo, lo que facilita que se enganchen entre sí y se comporten como una especie de isla flotante, capaz incluso de trasladar pequeños animales.

Según explicaron, la situación está directamente relacionada con la crecida del río Paraná. Cuando el nivel del río sube, se desprenden numerosas plantas de lagunas y zonas bajas del valle de inundación, como camalotes, juncos, repollitos de agua, lentejas y otras variedades, que comienzan a desplazarse por el cauce principal.

En esta región, donde durante varios días predominó el viento del este, la combinación entre el empuje del viento y la presión de la crecida hizo que esa masa vegetal fuera arrastrada hacia la costa santafesina e ingresara en los primeros kilómetros del río Carcarañá. En la desembocadura, la fuerza del Paraná resulta mayor que la corriente propia del Carcarañá, lo que favorece la acumulación de camalotes y la formación de la tapia.

Con el cambio de condiciones climáticas y la llegada del viento sur o pampero, el efecto comenzó a invertirse. El viento sur logró superar la presión de la crecida y los camalotes empezaron a desplazarse nuevamente hacia el cauce principal, generando movimiento en la masa vegetal.

Por este motivo, se espera que en las próximas horas la desembocadura vuelva a despejarse de manera natural, permitiendo normalizar el acceso al río y la actividad de las embarcaciones en la zona.