Todo pasó el jueves 1 de enero, poco antes de las 21 horas en el barrio Quebradas de Andino II de Pueblo Andino cuando Lola, una perrita callejera, fue atropellada a la altura de garita 8. El conductor de Rosario frenó y fue asistida inicialmente por personal de la Guardia Urbana pero la sorpresa fue que horas más tarde apareció en grave estado en las inmediaciones del basural, sin agua ni atención veterinaria. El episodio derivó en una gran indignación por parte de los vecinos y una reunión con autoridades comunales donde se plantearon los hechos y resolvieron crear protocolos de actuación y capacitación ante posibles casos similares. La perra de unos 13 años se encuentra evolucionando favorablemente.

La indignación fue total y avanzó en la medida en que se iban conociendo detalles de lo ocurrido, aunque en el repaso de los hechos no queda claro cómo el animal llegó -en su cuadro de salud- hasta el basural. Según pudo reconstruir IRÉ, el accidente de tránsito ocurrió poco antes de las 21 horas del primer día del 2026, a la altura de garita 8. La perrita fue embestida por un auto y tras el accidente acudió personal de la Guardia Urbana con la intención de ayudar al animal, trasladándolo al punto operativo de la fuerza para resguardarlo.

Sin embargo, el curso posterior de los sucesos generó interrogantes cuando, ya entrada la noche, Lola fue hallada deshidratada y con lesiones en las inmediaciones del basural, situación que se difundió a través de grupos de WhatsApp y provocó malestar entre los vecinos. En paralelo, el registro de los trabajadores de seguridad da cuenta de que dejaron el animal en la sede de la Guardia para hacer la recorrida de cierre de los puntos de osmosis y que al regresar la mascota ya no estaba.

Lola es una perrita callejera, habitual en distintas viviendas del barrio, donde recibe cuidado y alimento entre la comunidad de Quebradas de Andino II, motivo por el cual su ausencia no fue advertida de inmediato. Tras ser encontrada, fue asistida de urgencia y derivada a atención veterinaria.

El animal de unos 13 años se encuentra estable, bajo tratamiento médico, con medicación y a la espera de estudios que se realizarán este lunes para evaluar su evolución y continuar con su recuperación.

Frente a la repercusión del caso, el presidente comunal Federico Martello y la vicepresidenta comunal Romina Caló mantuvieron un encuentro con vecinos, en el que abordaron detalles de la situación y analizaron las lo ocurrido sumando todas las versiones.

Tras la cita, desde la Comuna informaron a IRÉ que decidieron avanzar en la capacitación del personal de la Guardia Urbana, con el objetivo de contar con protocolos claros de intervención ante accidentes que involucren animales y evitar que se repitan situaciones similares, además de hacerse cargo de los costos que insuma la recuperación.

El caso de Lola puso en evidencia la sensibilidad de la comunidad frente al cuidado de los animales y la necesidad de mejorar la formación, la respuesta y la articulación institucional ante este tipo de emergencias.