El incremento de casos de psitacosis en Santa Fe volvió a poner en agenda una problemática que va más allá de la salud: el tráfico ilegal de fauna silvestre. Mientras crece la preocupación por esta enfermedad transmitida por aves, especialistas remarcan que el foco del problema no está en los espacios públicos, sino en la tenencia clandestina de animales sin ningún tipo de control sanitario.
Según el último Boletín Epidemiológico provincial, hasta mediados de abril se notificaron 98 casos de psitacosis, de los cuales 50 fueron confirmados o considerados probables. Además, se registraron dos fallecimientos: un hombre de 37 años del departamento Rosario y otro de 56 años del departamento La Capital.
La psitacosis es una enfermedad causada por la bacteria Chlamydia psittaci, que puede transmitirse de las aves a las personas mediante la inhalación de partículas presentes en secreciones o excrementos secos. Aunque cualquier ave puede portar el microorganismo, los especialistas señalan que la mayor cantidad de contagios está vinculada a psitácidos, como loros y cotorras provenientes del comercio ilegal.
El verdadero riesgo
La médica veterinaria Noelia Aranda explicó que existe una idea equivocada sobre el peligro que representan las aves urbanas que habitan plazas y parques.
Según indicó, la exposición ocasional a palomas en espacios abiertos no suele representar un riesgo elevado debido a la dispersión natural de las partículas en el ambiente. En cambio, la situación cambia cuando las personas mantienen un contacto estrecho y permanente con aves capturadas o comercializadas ilegalmente.
La especialista advirtió que muchas veces estos animales ingresan a los hogares sin controles veterinarios, donde conviven de manera cercana con las familias, aumentando considerablemente las posibilidades de contagio.
Síntomas que pueden confundirse con una gripe
Uno de los principales desafíos de la enfermedad es que suele pasar desapercibida en sus etapas iniciales, ya que sus síntomas son similares a los de un cuadro gripal.
Entre las manifestaciones más frecuentes aparecen fiebre alta, dolores de cabeza intensos, tos, molestias respiratorias y dolor en el pecho. En algunos casos también pueden presentarse ganglios inflamados, trastornos digestivos y neumonía, especialmente en pacientes vulnerables.
Las personas inmunodeprimidas y las embarazadas son consideradas grupos de mayor riesgo frente a esta infección.
Los especialistas recomiendan informar al médico sobre cualquier contacto reciente con aves, especialmente si se estuvo en lugares con gran concentración de ejemplares o si se convive con aves domésticas, ya que este dato puede ser determinante para arribar al diagnóstico correcto.
Diagnóstico y tratamiento
El diagnóstico de la psitacosis puede resultar complejo. Las pruebas específicas, como la PCR, no siempre están disponibles de manera inmediata y en muchos casos deben enviarse a laboratorios especializados.
Ante la sospecha clínica, los profesionales suelen iniciar tratamientos con antibióticos incluso antes de contar con la confirmación definitiva, debido al riesgo que representa la enfermedad para la salud pública.
En las aves tampoco existe una vacuna preventiva. Cuando se detecta un caso, el tratamiento consiste en esquemas prolongados de antibióticos que pueden extenderse durante más de un mes.
Cómo prevenir la enfermedad
Los especialistas coinciden en que la principal medida de prevención es evitar la compra de aves provenientes del tráfico ilegal y no capturar ejemplares silvestres para tenerlos como mascotas.
Además, recomiendan realizar controles veterinarios periódicos a las aves de compañía, mantener limpios y ventilados los espacios donde habitan y extremar los cuidados al limpiar jaulas o sectores con excrementos, humedeciendo previamente las superficies para evitar que el polvo contaminado quede suspendido en el aire.
Quienes rescatan o manipulan aves heridas también deben utilizar guantes, barbijo y realizar una correcta higiene de manos para reducir los riesgos de contagio.
El aumento de casos en la provincia encendió las alarmas sanitarias y volvió a exponer una problemática que combina salud pública, protección animal y control del comercio ilegal de fauna.

