Mientras el PAMI aseguró este jueves que no atraviesa una crisis y que regularizó los pagos a médicos, el conflicto con los profesionales de cabecera sumó un nuevo capítulo en la región. En diálogo con IRÉ, la médica de familia Vanesa Pilla, que trabaja bajo el sistema de cápitas en Rosario, contradijo la versión oficial y describió un escenario “complejo y angustiante”.

Según explicó, el detonante de la medida de fuerza fue una fuerte reducción en los ingresos: “Se aplicó una baja cercana al 60%, lo que equivale a unos 2100 pesos por paciente”, detalló. La noticia fue comunicada el jueves pasado y derivó en un paro nacional de 72 horas que comenzó el lunes, impulsado por el gremio Apamia, con respaldo de la CGT.

La profesional cuestionó que desde el organismo nacional se minimice el conflicto: “Se habla de tintes políticos, pero se desconoce la realidad que estamos atravesando”, afirmó. En ese sentido, remarcó que los médicos de cabecera no son empleados del PAMI, sino prestadores monotributistas que deben afrontar de su bolsillo gastos como alquileres, insumos, seguros y personal administrativo.

Además, advirtió que los honorarios llevan alrededor de dos años congelados y que la expectativa del sector era una actualización al alza, no una reducción. “Estamos sin salida, pero a la vez queremos seguir garantizando la atención a los jubilados”, señaló.

Pilla también alertó sobre el impacto que ya comienza a evidenciarse en Rosario y la región: Recortes en servicios como ópticas y farmacias, demoras cada vez más largas para conseguir turnos con especialistas y profesionales que optan por dejar de trabajar con la obra social. “Hoy un turno con un oftalmólogo puede conseguirse recién para septiembre”, ejemplificó.

En relación al paro, explicó que se trata de una medida excepcional: “En 18 años es la primera vez que llegamos a esto. No es por capricho, es porque no se puede sostener la atención con estos valores”, sostuvo, al tiempo que pidió comprensión a los afiliados ante posibles demoras.

El conflicto, lejos de resolverse, continúa abierto. Mientras el PAMI insiste en que la atención está garantizada y relativiza el impacto de la protesta, los médicos advierten que, de no haber una mejora en la propuesta, podrían avanzar hacia un paro por tiempo indeterminado. Las próximas horas serán clave: Hay negociaciones en curso en Buenos Aires y se espera una definición a comienzos de la próxima semana.