El debate oral y público contra el expresidente de la Sociedad Rural de Diamante, Leonardo “Leo” Airaldi, sumó un capítulo de máxima tensión en los tribunales de Paraná. Una coimputada rompió el silencio, describió un escenario de amenazas y violencia, y solicitó protección ante los jueces al definir al productor agropecuario entrerriano como “un animal”.
La declaración de María Soledad Touzet, ex empleada de Airaldi entre 2021 y 2022, se extendió durante casi tres horas y sacudió la sala de audiencias. Touzet detalló el presunto funcionamiento de la organización criminal y recordó un violento episodio ocurrido tras consultar por el precio de combustible para avionetas: “Un error más de estos y te vuelo la cabeza de un tiro”, afirmó que le advirtió Airaldi tras regresar enfurecido a la oficina.
Según el testimonio de la mujer, otro de los implicados, Armando Balcaza, le hizo entender la verdadera naturaleza de los negocios en las estancias del dirigente: “¿Vos fuiste al campo? Leonardo no siembra, no fumiga, dos más dos son cuatro”. Hacia el final de su exposición, Touzet exclamó: “No suelten a ese animal”, manifestando un profundo temor por su seguridad y la de su hija. Ante esto, el tribunal —a instancias de la Fiscalía General y la Procunar— ordenó de forma inmediata el dictado de custodia policial y la entrega de un botón antipánico para la testigo.
Airaldi, quien asistió de manera presencial tras solicitar ampliar su indagatoria, se encuentra alojado en el Complejo Penitenciario de Ezeiza bajo el régimen de Alto Riesgo. Su traslado al penal federal se debió al descubrimiento de un supuesto plan para atentar contra el juez federal Leandro Ríos, el fiscal José Ignacio Candioti y el ministro de Seguridad de Entre Ríos, Néstor Roncaglia.
El debate unifica dos expedientes clave: por un lado, la acusación de ser el presunto organizador y financista de una red de narcotráfico que operaba mediante rutas fluviales y terrestres en Paraná y Diamante entre 2019 y 2024; por el otro, el secuestro en agosto de 2022 de 29,5 kilos de cocaína de alta pureza en la localidad costera de Puerto Gaboto.
Aquel cargamento en Gaboto se descubrió de manera fortuita a raíz de una denuncia por violencia de género, cuando una mujer aseguró haber sido amenazada con un arma de fuego por su expareja, Diego Roberto Torres, un puestero rural y empleado isleño de Airaldi. Al allanar la vivienda de Torres en la calle Solís, la policía no encontró al sospechoso, pero detectó debajo de una cama casi 30 paquetes compactos de cocaína envueltos en cinta de embalar azul, los cuales llevaban llamativas imágenes de aviones con las inscripciones de las aerolíneas Emirates y Qatar, lo que hacía presumir un destino de exportación. Las tareas de inteligencia posteriores determinaron que Torres realizaba movimientos fluviales sospechosos desde las islas de Airaldi y que había viajado a buscar la “mercadería” a Diamante poco antes del operativo; el puestero actualmente continúa prófugo y se sospecha que era el encargado de custodiar y mover la droga por el río Paraná.
Por su parte, la abogada defensora de Airaldi, Mariana Barbitta, relativizó el impacto de la declaración de Touzet y sugirió que podría tratarse de una estrategia procesal enmarcada en la figura del arrepentido para buscar beneficios con la fiscalía. Para la defensa, el relato no aportó elementos contundentes que prueben una estructura de narcotráfico a gran escala, sino que las conductas responden a una problemática de adicciones.
Barbitta argumentó que en el tramo de la causa de Paraná no hubo secuestros significativos de estupefacientes y que los testimonios demuestran que “todo pasa por un consumo altísimo de cocaína y marihuana” y no por una red de comercialización. Respecto a las escuchas telefónicas de la fiscalía, sostuvo que fueron malinterpretadas, ya que se dieron “en un contexto en el cual se drogaban todo el día”. El juicio oral continuará con sus rondas de testigos y peritajes, estimándose los alegatos finales para el próximo 3 de julio.
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