La ciudad de Santa Fe amaneció atravesada por un hecho estremecedor que sacude tanto al ámbito científico como a la comunidad en general. La víctima fue Silvina Rosa Drago, una reconocida investigadora del CONICET, quien fue hallada sin vida en su vivienda del barrio Candioti Norte. Las primeras hipótesis apuntan a un femicidio seguido de suicidio.
El episodio salió a la luz cuando un familiar, preocupado por la falta de contacto durante varios días, se acercó a la casa ubicada en calle Necochea al 4000. Al ingresar, se encontró con una escena impactante: Drago, de 56 años, yacía sin vida con múltiples heridas de arma de fuego. En el mismo domicilio también fue encontrado muerto su esposo, de 63 años, con un disparo. La investigación sostiene que él habría sido el autor del crimen y luego se quitó la vida.
Las pericias revelaron datos aún más crudos: el cuerpo de la investigadora presentaba varios disparos, mientras que el hombre fue hallado en el baño con el arma en la mano, una pistola calibre 6.35 mm que sería la utilizada en el hecho. Además, una de las perras de la familia también fue asesinada, mientras que otra sobrevivió con rastros de sangre.
Más allá del horror del caso, la figura de Drago deja una huella profunda en el ámbito académico. Era bioquímica egresada en 1994 y contaba con un doctorado en Nutrición por la Universidad de Buenos Aires y otro en Ciencias Biológicas por la Universidad Nacional del Litoral. Desde 2005 formaba parte del CONICET y, con el paso de los años, consolidó una destacada carrera en el campo de la ciencia de los alimentos.
Desde 2018 se desempeñaba como profesora titular en la Facultad de Ingeniería Química de la UNL y actualmente dirigía carreras de posgrado vinculadas a Ciencia y Tecnología de Alimentos. Su producción científica superaba las 165 publicaciones, posicionándola como una referente en su especialidad.
Su trayectoria había sido reconocida públicamente: en 2023 fue distinguida como “Santafesina Destacada” por el Concejo Municipal de la ciudad y este año había alcanzado el máximo escalafón dentro del CONICET, uno de los mayores logros dentro del sistema científico argentino.
El caso continúa bajo investigación, mientras crece la conmoción por la pérdida de una profesional de enorme prestigio, en un contexto atravesado por la violencia de género que vuelve a golpear con fuerza.

