El horror que sacudió a San Cristóbal este lunes dejó una herida imposible de cerrar: La muerte de Ian Cabrera, un chico de apenas 13 años que fue asesinado mientras formaba junto a sus compañeros para el izamiento de la bandera en la Escuela Normal Mariano Moreno. El disparo que lo alcanzó fue letal. “Murió en el lugar”, confirmaron fuentes oficiales, en medio de una escena de desesperación y caos.

Ian cursaba primer año y era hijo único. Su historia rápidamente trascendió el hecho policial para convertirse en el rostro más doloroso de la tragedia. Jugaba al fútbol en el club Independiente de San Cristóbal, donde lo despidieron con profundo pesar. Compañeros, docentes y vecinos comenzaron a expresar su conmoción ante una pérdida que golpea de lleno a toda la comunidad.

El ataque ocurrió minutos después de las 07:00 horas, cuando un alumno de 15 años ingresó armado y abrió fuego en el patio de la escuela. Efectuó entre cuatro y cinco disparos. Uno de ellos impactó en Ian. Otros ocho estudiantes resultaron heridos, dos de gravedad, mientras que el pánico se apoderó del lugar: chicos corriendo, saltando tapiales y rompiendo ventanas para escapar.

“Ian estaba en la formación como todos los días, esperando que comenzara la jornada”, relataron allegados, aún en estado de shock. La rutina escolar se transformó en tragedia en cuestión de segundos. Un asistente escolar logró reducir al atacante y evitar que la situación fuera aún peor.

Mientras los heridos continúan siendo asistidos y la investigación avanza, el nombre de Ian Cabrera resuena con fuerza en San Cristóbal. Su muerte no solo enluta a una familia, sino que deja una marca profunda en toda una ciudad que hoy intenta entender cómo una mañana cualquiera terminó en una de las escenas más dolorosas de su historia reciente.