La historia de Luna Aylén Zárate, la adolescente de 13 años que era intensamente buscada en Rosario, terminó de la peor manera. La joven había fallecido la madrugada del 24 de diciembre tras ser atropellada en la zona sudoeste de la ciudad, pero su identidad recién fue confirmada más de un mes después.
El cuerpo permaneció como NN en el Instituto Médico Legal durante semanas, mientras su familia la buscaba desesperadamente y realizaba publicaciones en redes sociales para dar con su paradero. La confirmación llegó recién en las últimas horas, cuando el caso tomó estado público y los familiares fueron convocados a reconocer el cadáver.
El hecho ocurrió en inmediaciones de avenida Circunvalación y Avellaneda, a pocas cuadras de la vivienda de la adolescente, en el barrio Puente Gallego. Según se pudo reconstruir, Luna fue embestida por un automóvil durante la madrugada del 24 de diciembre y trasladada de urgencia al Hospital de Emergencias Clemente Álvarez (HECA), donde se constató su fallecimiento poco antes de las 06:00 horas.
Al no portar documentación, no fue posible identificarla en ese momento. El siniestro no tuvo difusión pública y el cuerpo fue derivado al Instituto Médico Legal, donde permaneció sin ser reconocido hasta esta semana.
En paralelo, la familia había denunciado su desaparición el 30 de diciembre y continuó la búsqueda por sus propios medios. Recién cuando el pedido de paradero fue difundido oficialmente, se logró vincular ambos hechos.
El conductor del vehículo, un hombre de 37 años, permaneció en el lugar y fue sometido a peritajes y exámenes de alcoholemia, que dieron resultado negativo. La causa fue caratulada como homicidio culposo.
El caso generó conmoción y reabre interrogantes sobre los mecanismos de identificación y comunicación ante muertes sin identidad confirmada, especialmente cuando existen denuncias activas por personas desaparecidas.

