El lunes por la noche, una vivienda de San Martín al 100 ardió en llamas. La familia que vivía allí pide de la solidaridad de los vecinos para continuar. Perdieron todo, y la casa quedó inhabitable. 

“Habíamos salido a hacer un mandado a dos cuadras y medias de mi casa, cuando llegamos nos encontramos con que salía humo por la ventana”, cuenta con lagrimas en los ojos Alejandra Orellano, madre de cuatro hijos y abuela de dos nietos. Todos ellos vivían con ella. “Cuando abro la puerta del frente veo que se estaba incendiando todo el comedor”, rememora, y agrega: “El señor Pazzi llamó a los bomberos, y automáticamente vinieron. No se veía nada del humo”.

Luego del incendio del lunes, Alejandra con sus hijos comenzaron una verdadera odisea. “A la casa no puedo regresar, estuvo la asistente social y los dueños, ambos me dijeron que no podía seguir viviendo ahí porque el techo se está viniendo abajo, se está partiendo la casa, no es seguro para los chicos ni para mi”, expresa. Y se queja: “Sin embargo nadie me da una solución”.

“No consigo donde estar con mis hijos, los tengo desparramados por todos lados”, narra con desesperación mientras su hija mayor la acompañaba con su nieto en brazos. Al consultarle cómo está compuesta su familia, Alejandra indicó: “Mi familia está compuesta por mi nene de 9 años, mi hija de 12, la de 15 con su hijita de 15 días, la de 17 con su nene de un año y medio y yo”.

“Recorrí muchos lugares y ni siquiera para alquilar hay, no pretendo que me lo den, no es mucho lo que gano pero siempre me defendí alquilando. Soy una mujer que luche siempre por mis hijos, y todo lo que había en mi casa es lo que conseguí bajo mi lomo”, reclama. Y al consultarle qué pertenencias le quedaron aclaró: “Quedaron unas camitas, los colchones no sirven más, la cocina y la heladera”.

La casa no es propia, sino que tienen un contrato de alquiler: “Estoy alquilando ahí, hace tres años que estoy en Oliveros, estuve en otros lugares y acá en diciembre se me cumple un año del contrato”. Al tiempo que volvió a hacer hincapié: “Lo más urgente ahora es una casa, prestada, alquilada, no pretendo mucho, ni lujos. Solamente un techo donde estar con mis hijos”.

Al concluir, Alejandra dijo: “Que me pase esto es injusto, porque todo lo que había ahí adentro fue con mi esfuerzo”. La familia se encuentra, de acuerdo a lo que nos aclaró, repartida en varios lugares, incluso ella estaría en una habitación del geriátrico donde trabaja de manera temporaria.

Nerviosa, preocupada, esperó al equipo de IRE fuera de la que hasta hace días atrás fue su casa. Donde sólo quedan las paredes oscuras del humo. Necesita un lugar donde vivir, y la solidaridad de los vecinos que la acompañen para juntar fuerzas y volver a empezar.