Es el reclamo de unas treinta personas que viven en el casco urbano y a por lo menos dos cuadras el río Carcarañá. El agua no tiene un recorrido que le permita llegar hasta el canal de desagüe y con las intensas lluvias los vecinos se ven afectados. Con el panorama de ayer, una vez más se inundaron.

“Hace treinta años que vivimos acá, ya no sabemos a quien pedirle”, se quejó Victoria Capiaqui, vecina de Oliveros. Su casa al igual que la de varios miembros de su familia y otros vecinos se inunda por estar en una zona baja. Que, según explican, no presenta pendiente hacia el recorrido del agua sino hacia adentro del terreno.

“Hace tres años juntamos firmas y las presentamos en la comuna, participaron todos los vecinos y hasta el resto del barrio. Pero no hubo respuesta”, planteó Victoria. Mientras llovía sin pauta en el mediodía de ayer. “Nos preocupa la salud de los chicos y los más grandes, nos exigen que los llevemos al médico y nos retan cuando no vamos, pero no podemos dejar todo así. Están mojados, y no tenemos un lugar seco a donde ir”, apuntó otra de las vecinas.

El agua ya había entrado en varias de las viviendas. Los chicos, jugaban con la inocencia de la costumbre. Desde la madrugada el agua había comenzado a caer y para entonces y sin salida, subía entre las paredes y pertenencias de las familias a metros de Campo Fenix, cerca de calle Corrientes.

El clima se ponía cada vez más tenso, sobre todo con la llegada de otros vecinos afectados. Indignados algunos, plantearon hasta un corte de Ruta 11 para solicitar las obras pertinentes en la zona. Finalmente, no se llevó a cabo.

La comuna llegó en horas de la tarde para trabajar en el lugar, levantó una vez más la tubería de drenaje para que evacue con mayor facilidad el agua.