Durante tres años, el gato lo esperó todos los días del otro lado de la puerta. El martes, cuando volvió de trabajar, ese ritual se rompió para siempre. El animal no estaba. Horas después, lo encontrarían muerto, abandonado en la calle, con una soga atada al cuello.
La desaparición ocurrió en apenas dos horas. El dueño había salido de su casa cerca de las 05:30 y regresó alrededor de las 07:30 horas. En ese breve lapso, el gato desapareció sin dejar rastro. La angustia creció con el paso de las horas.
El miércoles llegó la peor noticia. Familiares fueron alertados de que el cuerpo del animal había sido hallado en una esquina cercana a la vivienda. La escena fue devastadora. “Esto ya no es maltrato, es un asesinato”, expresó el dueño, todavía conmocionado por la brutalidad del hecho.
Lejos de resignarse, el hombre realizó la denuncia correspondiente y comenzó a buscar respuestas. Recorrió casas vecinas y solicitó acceso a cámaras de seguridad. En una de ellas se observa un vehículo que se detiene en el lugar exacto donde luego apareció el cuerpo del animal. El material está siendo analizado para identificar horarios, recorridos y una posible patente.
Las imágenes serán entregadas para ser comparadas con cámaras ubicadas sobre calle Corrientes, lo que permitiría reconstruir el recorrido del vehículo. Si bien existe una fuerte sospecha sobre una posible persona involucrada, el denunciante fue claro: No realizará acusaciones públicas sin pruebas firmes. Todo quedará en manos de la Justicia.

