Un equipo de científicos del Conicet y la Universidad de Buenos Aires (UBA) desarrolló un nuevo material capaz de remover arsénico del agua, uno de los contaminantes más preocupantes para la salud pública en distintas regiones del país. El avance fue realizado en el Instituto de Física de Buenos Aires (IFIBA, CONICET-UBA) y ya fue probado bajo normativa de Anmat para uso doméstico.
El compuesto está basado en carbón activado modificado con sales metálicas, combinado con un polímero comestible, lo que potencia su capacidad de retención frente al arsénico incluso en concentraciones elevadas.
Resultados concretos frente a un problema histórico
Durante los ensayos, el material fue probado con agua que contenía 100 partes por billón (ppb) de arsénico, un nivel muy por encima del límite recomendado para consumo humano. Tras el filtrado, la concentración se redujo a menos de 10 ppb, que es el valor máximo sugerido para agua potable.
En total, el sistema logró tratar al menos 8 mil litros de agua manteniendo ese rendimiento, una cifra comparable a la de filtros de alto costo disponibles actualmente en el mercado.
El dispositivo de prueba funcionó a un caudal de 500 mililitros por minuto, lo que permite llenar una botella de un litro en aproximadamente dos minutos, y los investigadores indicaron que ese tiempo podría optimizarse con mejoras en el diseño del cartucho.
Accesible, adaptable y reutilizable
Una de las principales ventajas del desarrollo es que no requiere energía eléctrica, por lo que puede utilizarse en filtros de mesada, jarras purificadoras o tanques domiciliarios, especialmente en comunidades con acceso limitado a infraestructura.
Además, el proceso de modificación del carbón activado puede realizarse con equipamiento industrial de bajo costo, lo que facilitaría su producción a mayor escala.
El material también es reutilizable: Mediante un procedimiento sencillo se puede remover el arsénico retenido y volver a utilizar el filtro, extendiendo su vida útil y reduciendo costos.
El avance científico representa una herramienta concreta frente a una problemática que afecta a miles de personas y abre la puerta a soluciones más económicas y accesibles para garantizar agua segura.

