El presidente Javier Milei anunció este jueves una reducción en las retenciones al trigo y la cebada durante el acto por el 172° aniversario de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires. La medida fue recibida con expectativa por el sector agropecuario, aunque especialistas advierten que llega tarde para modificar la campaña de siembra y que su impacto económico será acotado.
La decisión del Gobierno establece que, desde el 1 de junio, las alícuotas de derechos de exportación para ambos cereales bajarán del 7,5% al 5,5%. El anuncio tomó por sorpresa a productores y exportadores, que venían reclamando una rebaja impositiva desde hace meses.
Sin embargo, desde la Sociedad Rural Argentina remarcaron que la medida “no alcanza” y reiteraron el pedido de eliminar completamente las retenciones. El titular de la entidad, Nicolás Pino, sostuvo que el objetivo del sector sigue siendo “retenciones cero”.
A pesar de compartir esa meta a largo plazo, el Gobierno nacional enfrenta el desafío de sostener el equilibrio fiscal. Por eso, desde el Ministerio de Economía mantienen cautela a la hora de reducir impuestos al agro, aun cuando el propio oficialismo considera que las retenciones son perjudiciales para la producción.
La campaña ya estaba definida
Uno de los puntos centrales que remarcan los analistas es que la rebaja llega cuando gran parte de las decisiones de siembra ya fueron tomadas por los productores. Según explican desde el sector, las estrategias para la campaña fina comenzaron a definirse hace casi dos meses, por lo que el anuncio difícilmente cambie la superficie sembrada.
Las proyecciones para la campaña 2026/27 indican que el trigo ocupará unas 6,5 millones de hectáreas, con una producción estimada de 21,3 millones de toneladas. Esto representaría una caída del 23,4% respecto del récord alcanzado en la campaña anterior.
En el caso de la cebada, se prevé una siembra de 1,35 millones de hectáreas y una producción cercana a las 5,25 millones de toneladas, con un leve crecimiento en superficie pero una pequeña baja en el volumen cosechado.
Un costo fiscal de apenas US$ 92 millones
Según estimaciones de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, la reducción de retenciones tendría un costo fiscal —o ahorro para exportadores— de aproximadamente 92 millones de dólares.
La cifra surge de comparar lo que el Estado hubiera recaudado con la alícuota anterior frente a la nueva carga impositiva. Entre trigo y cebada, las exportaciones proyectadas para la próxima campaña alcanzarían unos US$ 4.603 millones.
Con las retenciones al 7,5%, el aporte al fisco rondaría los US$ 345 millones, mientras que con la baja al 5,5% la recaudación caería a unos US$ 253 millones.
Para muchos referentes del agro, si la reducción se hubiese anunciado meses antes, podría haber funcionado como un incentivo concreto para ampliar la siembra. Ahora, aseguran, la campaña “ya está jugada” y el margen de cambio es mínimo.
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