En plena tensión con los médicos de cabecera, el Pami rechazó que el sistema atraviese una crisis y buscó llevar tranquilidad a sus afiliados. Desde el organismo nacional aseguraron que los pagos se encuentran en proceso de normalización y que la atención médica continúa garantizada en todo el territorio.
El director ejecutivo, Esteban Leguízamo, reconoció que en los últimos meses se registraron demoras, aunque las atribuyó a cuestiones administrativas habituales. En ese sentido, sostuvo que las obligaciones pendientes ya fueron saldadas y remarcó que no existe una situación estructural que ponga en riesgo el funcionamiento del sistema.
Frente a los reclamos de los profesionales de la salud, que impulsaron una medida de fuerza en rechazo a cambios en la modalidad de cobro, desde el Pami negaron irregularidades. Según indicaron, los médicos de cabecera perciben sus honorarios con normalidad y no se interrumpieron los pagos en ningún momento.
Además, el titular del organismo relativizó el alcance del paro al señalar que la adhesión fue limitada y que no afectó de manera significativa la atención. En paralelo, defendió la implementación del nuevo esquema de cápita unificada, al considerar que responde a planteos históricos del sector.
Por último, desde la entidad remarcaron que el servicio para los afiliados se mantuvo sin interrupciones y que el objetivo de la gestión es ordenar el sistema y brindar mayor previsibilidad. El conflicto, sin embargo, continúa abierto en un contexto de advertencias por parte de los profesionales y de creciente presión sobre el sistema público de salud.

