El caso de Melín Agustina Sartori volvió a ocupar el centro de la escena judicial y sanitaria tras un fallo considerado histórico por la Justicia Federal de Córdoba. A casi cinco años de su fallecimiento, la Sala A de la Cámara Federal de Apelaciones reconoció que la joven murió como consecuencia de una trombosis con trombocitopenia inducida por la vacuna Sputnik V, aplicada durante la campaña de vacunación contra el Covid-19 en plena pandemia.
Melín tenía 24 años, era deportista, no presentaba antecedentes médicos y se encontraba impulsando junto a su familia un emprendimiento de pastas. El 15 de julio de 2021 recibió la primera dosis de la vacuna rusa y, apenas seis días después, comenzó a sufrir fuertes cefaleas y vómitos. Su cuadro avanzó rápidamente hacia un deterioro neurológico irreversible y falleció el 29 de julio de ese mismo año.
El fallo judicial sostiene que existió relación causal entre la aplicación de la vacuna y el cuadro que derivó en la muerte de la joven, un reconocimiento que marca un precedente en el país respecto a los efectos adversos graves vinculados a vacunas contra el coronavirus.
La resolución representa además un fuerte respaldo para la familia Sartori, que durante años reclamó justicia y buscó que se reconociera oficialmente lo ocurrido con Melín. El caso abre nuevamente el debate sobre los eventos adversos poco frecuentes asociados a determinadas vacunas y la necesidad de seguimiento, contención y respuestas institucionales para las familias afectadas.

