El sable corvo del General José de San Martín volvió a su lugar de origen y resguardo histórico: el Regimiento de Granaderos a Caballo, institución creada por el propio Libertador en 1812. La restitución de la emblemática reliquia se concretó tras los homenajes desarrollados el sábado en la ciudad santafesina de San Lorenzo, donde el presidente de la Nación, Javier Milei, encabezó el acto central y realizó la entrega formal del arma al cuerpo de Granaderos.
La ceremonia tuvo lugar en un escenario cargado de simbolismo, al conmemorarse la batalla de San Lorenzo, librada el 3 de febrero de 1813 y considerada el inicio de la carrera militar de San Martín en el territorio rioplatense. La jornada incluyó formaciones militares, una recreación histórica del combate y la presencia de funcionarios y autoridades de distintos niveles del Estado.
Finalizado el acto, el sable corvo fue trasladado a la Ciudad de Buenos Aires y desde este domingo 8 de febrero pudo ser contemplado por el público en la sede del Regimiento de Granaderos a Caballo “General San Martín”, ubicada en avenida Luis María Campos 554, en el barrio porteño de Palermo. La visita es gratuita, no requiere inscripción previa y puede realizarse de miércoles a domingo, de 11 a 19, tanto en días hábiles como feriados, según informaron desde la fuerza.
La pieza se exhibe en una sala especialmente acondicionada, junto a otros objetos históricos vinculados al Libertador y al Regimiento, permitiendo a vecinos y turistas acercarse a uno de los símbolos más representativos de la historia nacional.
La decisión de restituir la custodia del sable al Regimiento de Granaderos fue dispuesta por el Poder Ejecutivo Nacional a través del decreto 81/2026, que revocó la normativa vigente desde 2015, cuando la reliquia había sido devuelta al Museo Histórico Nacional. Según se indicó oficialmente, la medida busca “fortalecer la seguridad y protección” del sable y garantizar su preservación en el ámbito de la unidad de élite creada por San Martín. Si bien la decisión generó posiciones contrapuestas en distintos sectores, no alteró el acceso del público a la reliquia.
Durante el acto en San Lorenzo, el presidente Javier Milei remarcó el valor simbólico del arma al señalar que “el sable corvo del general San Martín no es un objeto histórico más, no es una pieza neutra de exhibición ni un simple vestigio del pasado. Es probablemente el símbolo material más poderoso de la nación argentina”.
La historia del sable corvo atraviesa más de dos siglos. San Martín lo adquirió en Londres y lo utilizó durante las campañas emancipadoras de Chile y Perú. Tras su fallecimiento, lo legó a Juan Manuel de Rosas y, luego de permanecer en manos de sus descendientes, fue donado a la Nación Argentina en 1897. Desde entonces, alternó períodos de exhibición en museos y de custodia en el Regimiento de Granaderos, atravesando incluso episodios de robo y posterior restitución.
Con un peso aproximado de un kilo y medio y una longitud de 95 centímetros, el sable corvo vuelve así a manos del cuerpo militar que lo custodia como parte viva del legado sanmartiniano, reafirmando su valor histórico, simbólico y patrio.

