El Senado de la Nación convirtió en ley la reforma laboral promovida por el gobierno de Javier Milei, tras una sesión marcada por fuertes tensiones políticas y manifestaciones en las inmediaciones del Congreso. La votación finalizó con 42 votos afirmativos, 28 negativos y 2 abstenciones, cerrando así el recorrido legislativo del proyecto que había vuelto desde Diputados con modificaciones.
Durante la jornada se registraron protestas, movilizaciones y cortes de tránsito tanto en la zona del Obelisco como frente al Palacio Legislativo. Organizaciones sindicales y sociales se concentraron para expresar su rechazo a la iniciativa, mientras el debate parlamentario se extendía dentro del recinto.
Entre los puntos centrales de la reforma se encuentran cambios en el cálculo de las indemnizaciones por despido. La nueva normativa reduce la base salarial sobre la que se calcula la compensación, dejando fuera conceptos como el aguinaldo y premios no mensuales. Además, se establece un nuevo esquema de actualización de juicios laborales y se crea el Fondo de Asistencia Laboral (FAL), financiado por aportes empresariales para afrontar eventuales despidos.
La ley también introduce modificaciones en la organización del tiempo de trabajo. Se habilita la posibilidad de extender la jornada diaria hasta 12 horas, siempre que se respeten períodos de descanso de al menos 12 horas entre turnos. A su vez, las horas extra podrán compensarse con tiempo libre o francos en lugar de un pago adicional, siempre que exista acuerdo entre las partes.
Otros aspectos incluidos son cambios en el régimen de vacaciones, que podrán dividirse en períodos mínimos de siete días, y un plan de regularización laboral para trabajadores no registrados. Además, se fijan límites a las huelgas en servicios considerados esenciales como salud, educación y transporte donde deberá garantizarse un funcionamiento mínimo del 50% durante las medidas de fuerza. Solo resta la promulgación del Ejecutivo para que la reforma entre formalmente en vigencia.

