Cada 17 de junio, Argentina recuerda el Paso a la Inmortalidad del General Martín Miguel de Güemes, una de las figuras más importantes de la lucha por la independencia nacional. La fecha conmemora su fallecimiento, ocurrido en 1821, y rinde homenaje a un líder que fue fundamental para defender el norte del país frente al avance de las tropas realistas.

Nacido en Salta el 8 de febrero de 1785, Güemes desarrolló una destacada carrera militar desde muy joven. Participó en las Invasiones Inglesas y luego se sumó a la causa revolucionaria iniciada en 1810. Su mayor legado fue la organización de las milicias gauchas que protagonizaron la denominada Guerra Gaucha, una estrategia de combate basada en ataques rápidos y guerrillas que permitió contener numerosas invasiones españolas provenientes del Alto Perú.

Gracias a esa resistencia en el norte argentino, el general pudo sostener una frontera segura que resultó clave para el desarrollo del plan continental impulsado por el general José de San Martín, quien avanzó con la campaña libertadora hacia Chile y Perú. Historiadores coinciden en que el aporte de Güemes fue determinante para el éxito del proceso independentista.

En junio de 1821 fue herido durante un enfrentamiento con fuerzas realistas. A pesar de la gravedad de la lesión, continuó organizando la resistencia hasta su muerte, ocurrida diez días después, el 17 de junio, a los 36 años. Es recordado además como el único general argentino que murió a causa de heridas sufridas en combate durante la Guerra de la Independencia.

Desde 1999, la fecha también es reconocida como el Día Nacional de la Libertad Latinoamericana, en homenaje a quien fue uno de los máximos defensores de la soberanía y la emancipación de los pueblos sudamericanos.

A más de dos siglos de su fallecimiento, la figura de Güemes sigue siendo símbolo de valentía, compromiso y patriotismo, especialmente en el norte argentino, donde su legado permanece vivo en la memoria colectiva.