La región atraviesa horas de profunda conmoción tras la inesperada muerte de Luisina Manonelles, quien falleció este miércoles a los 35 años luego de sufrir una descompensación repentina o muerte súbita. “Si hubo una persona buena, sensible y derecha, fue ella”, confió Laura, su mamá en IRÉ y definió: “Participaba en cuanto grupo de ayuda se trataba”.

Luisi era una figura muy querida en la comunidad y la región. Pasó su infancia en Oliveros y Maciel, donde forjó gran parte de su vida, construyendo vínculos a través de distintas actividades sociales, culturales y solidarias. Junto a su mamá Laura llevaba adelante emprendimientos y compartían no solo el trabajo, sino también la vida cotidiana, viajes y proyectos.

Era mi hija, mi compañera, mi socia, mi compañera de viajes. Era mi mitad, la mitad que ya no está”, expresó en IRÉ conmovida la madre.

Quienes la conocieron coinciden en señalar su enorme sensibilidad y su permanente disposición a ayudar. Luisina participó activamente en distintos espacios de la localidad, como el Coral Maciel, el grupo Collar Azul, dedicado a la concientización sobre el bienestar animal, y también había comenzado recientemente a formar parte del grupo de teatro de Monje, una actividad que la tenía entusiasmada.

Si hubo una persona buena, sensible y derecha, fue ella”, afirmó Laura. “Participaba en cuanto grupo de ayuda se trataba”.

Su amor por los animales era una de sus marcas más fuertes. Durante años rescató y cuidó animales abandonados, colaborando con organizaciones y vecinos. Incluso había creado un emprendimiento de cuidado de mascotas para cuando las familias se iban de vacaciones, una propuesta novedosa en la zona que reflejaba su vocación.

Además, su vida estaba profundamente ligada a la comunidad. Luisina trabajaba cobrando cuotas para la iglesia y para centros de jubilados, tareas que la ponían en contacto permanente con vecinos.

Su sociabilización era increíble. Maciel la quería mucho y en Gaboto también la amaban por cómo atendía y cómo era con la gente”, contó.

La noticia generó una fuerte repercusión en redes sociales y en distintas instituciones de la región. Desde Collar Azul la despidieron con un sentido mensaje, recordando su compromiso y su amor incondicional por los animales.

Para su familia, el vacío es inmenso. “Perdí una hija, una compañera de vida. Una parte de mi vida, la más importante, se fue”, describó su mamá.

Sin embargo, entre el dolor también queda la certeza de la huella que dejó en cada lugar donde pasó: En los animales que ayudó, en los vecinos que conoció y en la comunidad que hoy la recuerda con cariño.

Porque, como dijo su mamá, “Luisi fue una persona buena de verdad”. Y ese recuerdo, en Maciel y en toda la región, difícilmente se borre.