El riesgo país argentino volvió a ubicarse en niveles que no se veían desde hace más de siete años y quedó por debajo de los 500 puntos básicos, impulsado por una fuerte mejora en los bonos soberanos y un cambio en las expectativas del mercado financiero.

El índice que elabora JP Morgan descendió hasta los 493 puntos básicos, con una baja cercana al 4% en la jornada, y alcanzó su menor valor desde junio de 2018. En lo que va de enero, el indicador acumula un retroceso de casi 80 puntos, reflejando una percepción de menor riesgo sobre la capacidad de pago del país.

Uno de los factores clave detrás de este movimiento es la acumulación sostenida de reservas por parte del Banco Central. En las últimas tres semanas, la autoridad monetaria mantuvo una racha ininterrumpida de compras de divisas, lo que llevó a las reservas brutas a su nivel más alto desde 2021. Este escenario reforzó la confianza de los inversores y potenció la demanda por títulos públicos.

La mejora se reflejó a lo largo de toda la curva de bonos, con subas tanto en los Bonares como en los Globales, que registraron avances de hasta casi 2% en la rueda. Como consecuencia, la tasa de retorno de los bonos argentinos volvió a ubicarse en torno al 9% anual, un rendimiento de una sola cifra por primera vez en mucho tiempo.

Con estos números, volvió a instalarse en el mercado la posibilidad de que la Argentina retome el acceso al financiamiento internacional. La reciente emisión de deuda de Ecuador, un país considerado comparable por su historial de riesgo, reavivó las especulaciones sobre una eventual salida argentina a los mercados, aunque los analistas coinciden en que la evolución de las reservas será determinante para lograr tasas más bajas.

El optimismo también se trasladó a la renta variable. El índice accionario local avanzó cerca del 3% y alcanzó su valor más alto en casi un año medido en dólares financieros. Entre las acciones más destacadas se ubicaron Cresud, Transener, Telecom, BBVA y Metrogas, mientras que los ADR argentinos en Nueva York acompañaron la tendencia positiva.

En conjunto, la caída del riesgo país, la suba de los bonos y el buen desempeño de las acciones consolidan un mejor clima financiero, en un contexto en el que el mercado sigue de cerca los próximos pasos del Gobierno en materia económica y fiscal.