La Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA) puso en marcha un nuevo esquema de control sobre el Monotributo que ya está generando recategorizaciones y exclusiones de oficio. El sistema suma todos los depósitos que un contribuyente recibe en billeteras virtuales y plataformas digitales, los compara con lo facturado y, si detecta diferencias importantes, modifica automáticamente la categoría o directamente lo expulsa del régimen simplificado.
Las notificaciones comenzaron a llegar al Domicilio Fiscal Electrónico luego del 6 de febrero, tras vencer el plazo de recategorización. Según explican tributaristas, ARCA utiliza la información que le envían mensualmente las billeteras virtuales y pasarelas de pago. El inconveniente que advierten es que el organismo no siempre distingue entre ingresos por ventas y otros movimientos, como transferencias entre cuentas propias, reintegros, préstamos o dinero recibido para gastos compartidos.
El nuevo control se apoya en el sistema informático MOREO (Monotributo – Recategorización de Oficio), que consolida todas las billeteras asociadas a un CUIT y cruza el total acreditado con las facturas emitidas. Si los montos superan los límites de la categoría declarada, el sistema asume que existen ingresos no informados y aplica el cambio de categoría en forma automática. Incluso detecta cuando un contribuyente distribuye fondos en varias aplicaciones para no superar los topes individuales de información.
En los casos más graves, cuando los importes exceden ampliamente los límites permitidos, ARCA dispone la exclusión del Monotributo. Si el contribuyente no apela dentro de los 15 días hábiles mediante el sistema de “Presentaciones Digitales”, se produce la baja automática y el alta en IVA, Ganancias y Autónomos. Además, para volver al régimen simplificado deberá esperar tres años.
Con este nuevo esquema, el organismo ya no analiza movimientos aislados sino el comportamiento económico integral del contribuyente. Desde 2026, los controles sobre billeteras virtuales se volvieron más estrictos y automatizados, lo que obliga a los monotributistas a revisar en detalle sus acreditaciones y a justificar cualquier diferencia antes de que el sistema los recategorice o excluya.

