La posibilidad de encontrar una salida para la planta quedó seriamente comprometida luego de una reunión realizada este martes entre representantes de ATILRA y el empresario Pablo González. Durante el encuentro, el gremio solicitó mayores garantías de previsibilidad y condiciones que brinden seguridad sobre la continuidad del proyecto y la solvencia de la futura gestión.

Sin embargo, esos planteos fueron interpretados por González como un impedimento para avanzar. En diálogo con IRÉ, el empresario fue categórico al describir el resultado de la reunión y calificó la situación como “intolerable, inadmisible e impresentable”.

“Yo me bajo”, resumió al confirmar que decidió retirar la oferta para adquirir la láctea. Además, afirmó que no volverá a destinar “ni tiempo ni recursos” al proyecto bajo las condiciones actuales.

El empresario también dejó un mensaje que refleja el nivel de tensión alcanzado en la negociación: “Les deseo mucha suerte, porque la van a necesitar”, expresó al comunicar su decisión de dar un paso al costado.

No obstante, González sostuvo que todavía existe una posibilidad, aunque remota, de retomar las conversaciones. Según indicó, solo un cambio de postura por parte del gremio o una intervención del Ministerio de Trabajo que permita acercar posiciones podría modificar su decisión.

Desde ATILRA, también en diálogo con IRÉ, defendieron los planteos realizados durante la reunión y señalaron que el objetivo fue solicitar garantías que permitan asegurar la continuidad de la actividad y preservar las fuentes de trabajo, entendiendo que cualquier proceso de traspaso debe ofrecer certezas a los trabajadores.

Con la retirada del principal interesado en adquirir la planta, el futuro de la láctea de Díaz vuelve a quedar envuelto en incertidumbre. Mientras tanto, las expectativas están puestas en una eventual mediación que permita recomponer el diálogo y evitar que la negociación quede definitivamente caída.