Mario Boero cumplió uno de los grandes sueños de su carrera deportiva: clasificó al Mundial de Footgolf que se disputará en Acapulco, México. La alegría, sin embargo, vino acompañada de una cuenta regresiva: Debe definir en pocos días si podrá afrontar los costos del viaje.

La clasificación llegó tras su participación en el torneo que cada cuatro años define a los jugadores que acceden a la Copa del Mundo. Gracias a su quinto puesto en el Abierto de Argentina 2025, entre 130 competidores, Boero obtuvo el derecho a disputar directamente la jornada decisiva del domingo en Pilar.

Allí firmó una tarjeta de 69 golpes (-2 bajo el par) y vivió una definición cargada de tensión.

Fueron días de mucha ansiedad y nerviosismo. Siempre lo soñé, pero uno de grande pierde un poco esa ilusión… y de repente me encontré con la posibilidad real de jugar un Mundial”, contó.

Durante los 18 hoyos, la clasificación cambió varias veces de manos. “Seguíamos los resultados por una aplicación. De repente estabas adentro y de repente afuera. Fue una adrenalina tremenda”, relató. El nivel fue tan alto que incluso quedaron eliminados jugadores que integran el plantel de la selección argentina.

Un deporte donde manda la cabeza

Con pasado en el fútbol 11, Boero reconoce que la técnica adquirida ayuda, pero no alcanza.

“No es solo pegarle fuerte a la pelota. Hay que usar rosca, tres dedos, pincharla cuando hay agua o arena. Pero no gana solo el que jugó al fútbol: Este es un deporte muy mental”, explicó.

En el footgolf, cada error puede pesar más en la cabeza que en la tarjeta. “Errás un hoyo fácil o la tirás al agua y eso te puede sacar del torneo. El que está más fuerte de mente es el que gana”, aseguró.

Para llegar a este nivel entrenó de manera constante en distintos campos de la región, practicando una o dos veces por semana y sumando preparación física, consciente de que en el Mundial deberá competir durante varios días consecutivos.

La oportunidad de su vida… y el desafío económico

El Mundial se disputará del 27 de mayo al 1 de junio en Acapulco, primero en modalidad individual y luego por equipos. Argentina dirá presente en ambas competencias, aunque Boero competirá en la instancia individual.

El gran obstáculo ahora es económico.

El footgolf es un deporte muy independiente. No dependo de ningún club. Clasifico a un Mundial y tengo 10 días para confirmar si voy o no. Tenés que pagar vuelos, estadía, todo. Si no confirmás, el lugar pasa al siguiente clasificado”, explicó.

Ante ese escenario, el jugador anunció que lanzará una rifa en Totoras para reunir fondos y poder concretar el viaje. “Quiero ir porque es una oportunidad única”, afirmó.

Ir a disfrutar… pero también a competir

Si bien en un primer momento pensó en vivir la experiencia como un premio, el espíritu competitivo ya se activó.

“Me dije que era un regalo que me daba el deporte y que iba a ir a disfrutarlo. Pero ahora ya pienso en hacer el mejor papel posible. Ya que estamos ahí, vamos a intentarlo”, señaló.

Además, invitó a quienes sienten curiosidad por el footgolf a animarse: “No es un deporte caro. Solo necesitás una pelota y zapatillas. Es espectacular en lo deportivo y en lo social. El que lo juega una vez, no lo deja más”.

Hoy, el desafío ya no es solo deportivo. Es también lograr el respaldo necesario para que ese sueño mundialista pueda hacerse realidad.