Con la humildad de quien todavía está dando sus primeros pasos, pero con la convicción intacta de llegar lejos, Asael “Hacha” Oviedo empezó a escribir su propia historia en el fútbol. El joven defensor, oriundo de Oliveros, hoy integra la Reserva de Rosario Central y fue incluido en la lista de buena fe para disputar la Copa Libertadores, un logro que lo dejó a las puertas del gran sueño: debutar en Primera División.

Desde muy chico, Oviedo tuvo claro su objetivo. Con apenas cuatro años ya jugaba al fútbol y, con el paso del tiempo, fue consolidando una carrera que lo llevó a atravesar distintas etapas formativas hasta recalar en el club de sus amores. “Siempre soñé con esto”, reconoció en vivo a IRÉ, dejando en evidencia que su presente no fue casualidad, sino fruto del esfuerzo y la constancia.

El camino no fue sencillo. A los 13 años dejó su casa para continuar su formación lejos de su familia, enfrentando el desafío emocional que implica perseguir un sueño a tan corta edad. “El primer mes fue difícil, se extraña mucho”, contó. Sin embargo, esa misma convicción fue la que lo empujó a seguir adelante, incluso en momentos complejos como la pandemia.

Hoy, ya asentado en el club rosarino, Oviedo alterna entrenamientos con el plantel profesional mientras suma minutos en Reserva. Su crecimiento futbolístico se da en un contexto ideal: un equipo competitivo, con múltiples competencias y oportunidades para los juveniles.

En ese entorno, le tocó vivir una experiencia difícil de olvidar: compartir cancha con Ángel Di María. “Me tocó marcarlo en su primer entrenamiento. Es algo muy especial, no lo podía creer”, relató en vivo a IRÉ. Más allá de la admiración, destacó el lado humano del campeón del mundo: “Es muy humilde, te habla, te aconseja y te ayuda a estar tranquilo”.

La noticia de su inclusión en la lista de buena fe de la Copa Libertadores lo tomó por sorpresa. Se enteró a través de redes sociales mientras estaba concentrado con el equipo, y la emoción fue inmediata. “No lo podía creer. Es algo que todos los jugadores sueñan”, afirmó. En su familia, la reacción fue similar: orgullo, emoción y mucha ilusión.

Con los pies sobre la tierra, el joven defensor dejó en claro que este es solo un paso más. “Hay que estar preparado siempre. Nunca se sabe cuándo puede llegar la oportunidad”, sostuvo, mostrando una madurez que sorprende.

En su crecimiento, también destacó el acompañamiento de referentes dentro del plantel, como Juan Cruz Komar, quien lo guía y aconseja en el día a día. Ese respaldo, sumado a su mentalidad enfocada, lo posiciona como uno de los juveniles a seguir dentro de la estructura del club.

Sobre el final, Oviedo no se olvidó de quienes fueron clave en su camino. Entre ellos aparece el nombre de Tomás Costa, exjugador surgido de Oliveros, quien tuvo un rol importante en acercarlo a Rosario Central. “Fue como un amor a primera vista, él confió en mí desde el primer momento”, expresó con gratitud.

Mientras el fútbol le abre nuevas puertas, Asael “Hacha” Oviedo sigue aferrado a su sueño. Ese que empezó en un potrero de Oliveros y que hoy lo tiene cada vez más cerca del debut en Primera, listo para dar el salto cuando llegue su momento.