Algunos sueños llegan de manera inesperada. El de Marina comenzó hace siete años, cuando su hermana la invitó a participar de una carrera. Lo que parecía una simple experiencia terminó convirtiéndose en una pasión que cambió su vida para siempre.

Desde entonces, no dejó de entrenar ni de superarse. Pasó por carreras de 5, 10 y 15 kilómetros, sumó varias medias maratones y, mientras acumulaba kilómetros, alimentaba en silencio un objetivo mucho más grande: correr los 42 kilómetros de una maratón.

Hace años estoy persiguiendo este sueño. Mi hermana me invitó a correr y de ahí no paré más“, contó.

El desafío más grande

La maratón es considerada la prueba más exigente del atletismo. Para afrontarla, Marina no solo entrenó su cuerpo durante meses, sino también su cabeza.

Fue una experiencia hermosa. Fueron muchos meses de entrenamiento previo, no solo físico sino también mental para correr la distancia madre“, relató.

El día de la competencia estuvo lejos de ser sencillo. El circuito presentó viento, lluvia, frío y hasta momentos de sol, condiciones que hicieron aún más desafiante cada kilómetro.

A pesar de los nervios del debut, nunca perdió el disfrute.

Al principio salí con muchísimo miedo y ansiedad, pero disfruté cada kilómetro y no la padecí en ningún momento. Ahí se vio reflejado todo el entrenamiento que tuve“, recordó.

Mucho más que una medalla

Después de 3 horas y 46 minutos, Marina cruzó la línea de llegada. Había cumplido el sueño que durante años imaginó una y otra vez.

Pero la alegría no terminó allí. Además de completar la prueba con el tiempo que se había propuesto, finalizó 35ª en la categoría de 40 a 44 años, ubicándose entre las competidoras premiadas.

Haber debutado con el tiempo estimado y entrar entre las mejores de mi categoría fue otro logro que no esperaba ni imaginaba. Me sorprendió muchísimo“, expresó a IRÉ.

Los que estuvieron en cada paso

Detrás de esa llegada hubo mucho más que entrenamiento. Hubo personas que acompañaron el proceso desde el primer día y que estuvieron presentes en el momento más importante.

Familiares, profesores y compañeros de entrenamiento fueron un sostén permanente para que Marina pudiera alcanzar la meta.

“Estuve acompañada en todo momento por mis seres queridos, mis compañeros de entrenamiento y mis profes, que me ayudaron a cumplir este objetivo”, destacó.

“Estuve acompañada en todo momento por mis seres queridos, mis compañeros de entrenamiento y mis profes, que me ayudaron a cumplir este objetivo”

Ese abrazo colectivo también fue parte de la victoria.

Una página que ya es historia para Maciel

Más allá de las medallas y del cronómetro, Marina consiguió algo que quedará grabado para siempre.

Con este logro se convirtió en la primera mujer de Maciel en completar una maratón, una marca que trasciende lo deportivo y que inspira a quienes sueñan con animarse a dar el primer paso.

“Ahora sí dejo de ser la corredora de Maciel para ser la maratonista y la primera mujer en conquistarla de Maciel”, dijo con orgullo.

“Ahora sí dejo de ser la corredora de Maciel para ser la maratonista y la primera mujer en conquistarla de Maciel”

El próximo desafío ya está en marcha

Lejos de pensar que todo terminó al cruzar la meta, Marina siente que este logro es apenas el comienzo de una nueva etapa.

Con el gran sueño cumplido, ya se propone seguir entrenando, volver a competir y mejorar sus tiempos.

Porque si algo demostró Marina es que los sueños no tienen fecha de vencimiento. A los 42 años hizo historia para su pueblo, pero, sobre todo, escribió su propia historia, esa que empezó con una invitación de su hermana y que hoy inspira a toda una comunidad a creer que, con esfuerzo y perseverancia, no hay meta imposible.