Un episodio sanitario generó máxima tensión en el cordón industrial de San Lorenzo luego de que un buque amarrado en la terminal de la empresa Vicentín quedara bajo estrictas medidas de aislamiento ante la sospecha de un posible caso de ébola en uno de sus tripulantes.

El operativo se activó cuando un marinero de origen egipcio presentó síntomas compatibles con una enfermedad infecciosa de alta peligrosidad, lo que llevó a la intervención preventiva bajo protocolos de Sanidad de Fronteras. En ese contexto, toda la tripulación quedó en cuarentena a bordo mientras se realizaban los estudios correspondientes.

La situación generó repercusión inmediata debido al contexto internacional de alerta sanitaria emitido por la Organización Mundial de la Salud, que había declarado recientemente una emergencia de salud pública por brotes de ébola en África.

Sin embargo, con el avance de las evaluaciones médicas, las autoridades sanitarias confirmaron que no se trataba de ébola. El Ministerio de Salud de Santa Fe, dependiente del Ministerio de Salud de Santa Fe, aclaró que no existía notificación de un caso confirmado de esa enfermedad y que la intervención primaria correspondía a organismos federales.

Finalmente, los análisis clínicos realizados en un sanatorio privado de Rosario determinaron que el paciente presentaba un cuadro de Herpes Zóster, conocido popularmente como “culebrilla”, una reactivación del virus de la varicela-zóster. El diagnóstico descartó por completo la hipótesis de una enfermedad hemorrágica tropical.

Con la confirmación médica, se levantaron las restricciones preventivas sobre la embarcación y el puerto retomó su actividad habitual, mientras el tripulante continúa su recuperación sin riesgo epidemiológico para la comunidad.