La sanlorencina Pilar Mugica, de 38 años, alcanzó un hito en su trayectoria deportiva al coronarse con la medalla dorada en equitación adaptada, Grado 1, durante la FEI World Challenge 2025 en Uruguay. Se trató de su primer torneo internacional, un desafío que Pilar asumió con determinación y entusiasmo.
Para ella, la presea tiene un significado más profundo que lo deportivo. Pilar, que convive con parálisis cerebral desde su nacimiento, descubrió en la equitación adaptada una disciplina que puede practicar de manera competitiva y sostenida, conectando con el caballo y explorando sus propias capacidades físicas. “No es solo subirse al podio, sino encontrar un espacio donde puedo desarrollarme plenamente”, señaló.
Su camino hacia el oro comenzó a fines de julio de 2025, cuando su entrenadora Sabrina la invitó a probar la equitación paraecuestre durante una capacitación en Tucumán. A partir de agosto iniciaron un intenso período de entrenamiento, aprendiendo los movimientos de la pista, la lectura de los tests y adaptaciones específicas que le permitieran superar los límites que impone su discapacidad.
Pilar entrena habitualmente en Raíces Ecuestre, junto a su caballo Longo, aunque en la competencia debió adaptarse a un caballo asignado por la organización. La FEI World Challenge busca fomentar la equitación adaptada en países en desarrollo en esta disciplina, ofreciendo un entorno competitivo pero inclusivo.
El adiestramiento paraecuestre es una disciplina que combina precisión, armonía y control en una serie de movimientos predeterminados. Pilar compitió en Grado 1, destinado a jinetes con mayores limitaciones físicas, realizando la prueba exclusivamente al paso. Cada movimiento se evalúa según su precisión, postura, estabilidad y conexión con el caballo, considerando las adaptaciones necesarias para cada participante.
Para Pilar Mugica, esta medalla dorada no representa un final, sino el inicio de un proyecto deportivo que la motiva y entusiasma. Su historia se convierte en un ejemplo de superación, inclusión y pasión, y pone a San Lorenzo en el mapa internacional del deporte adaptado.

