En Puerto San Martín se repite una práctica que preocupa a autoridades y vecinos: Adolescentes y niños se lanzan al Río Paraná desde muelles destinados a la actividad portuaria. Estas zonas no están habilitadas para el baño ni la recreación, y presentan profundidades considerables y corrientes muy fuertes.

El peligro es aún mayor porque los muelles son utilizados para la carga y amarre de barcos de gran calado, lo que genera remolinos y movimientos bruscos de agua que pueden arrastrar incluso a nadadores experimentados. A pesar de ello, los jóvenes realizan estos saltos como una forma de entretenimiento, sin ser plenamente conscientes del riesgo.

El episodio más reciente encendió las alarmas: Días atrás, un adolescente que se había lanzado al río junto a un grupo de amigos desapareció y fue hallado sin vida en la zona donde se tiró. La tragedia resalta la peligrosidad de estas prácticas y la necesidad de extremar la supervisión en estos sectores.

Desde fuentes vinculadas a la actividad portuaria se recuerda que se trata de un área estrictamente restringida para personas ajenas a las operaciones de carga, y que cualquier ingreso implica un riesgo elevado. La reiteración de este tipo de conductas preocupa a la comunidad, que teme nuevos accidentes en el río Paraná.