La puesta en marcha del sistema Stop 5.0 y las nuevas bandas horarias para camiones ya comenzó a generar debate en plena cosecha gruesa. Mientras el objetivo oficial apunta a ordenar el ingreso a las terminales portuarias del cordón industrial, desde el sector transportista aseguran que la medida llega sin resolver problemas históricos que se repiten año tras año.

Uno de los principales reclamos tiene que ver con la falta de lugares seguros para estacionar y descansar. Según describen camioneros que trabajan diariamente en la región, durante la madrugada es habitual encontrar vehículos detenidos sobre banquinas, accesos, peajes, cruces o salidas de estaciones de servicio.

“Muchas veces no es por irresponsabilidad, sino porque no hay lugar”, expresaron. La situación se vuelve aún más compleja en plena cosecha, cuando las playas quedan colapsadas y los espacios improvisados terminan inutilizables tras las lluvias.

En ese contexto, aseguran que muchos choferes quedan atrapados entre dos opciones: seguir manejando cansados o detenerse en lugares prohibidos y peligrosos.

“Antes de salir a la ruta agotados, muchos prefieren parar donde pueden”, sostienen desde el sector, remarcando que el problema no solo afecta a los camioneros sino también a quienes transitan por las rutas de la región.

Las críticas también apuntan al nuevo esquema de bandas horarias. Según advierten, en algunos casos los turnos asignados podrían obligar a esperar durante varias horas arriba del camión cargado antes de ingresar al puerto, reduciendo la posibilidad de realizar más viajes durante la jornada.

Además, remarcan que el sistema aparece en un contexto donde todavía persisten caminos deteriorados, accesos colapsados y falta de infraestructura para contener el enorme flujo de camiones que llega cada temporada a los puertos santafesinos.

Entre las propuestas que plantean aparecen la necesidad de acondicionar zonas de estacionamiento sobre rutas y autopistas, agilizar el ingreso en terminales y coordinar mejor los controles para evitar largas filas sobre las rutas.

Mientras tanto, el debate ya empezó a instalarse entre camioneros, vecinos y automovilistas. Porque detrás de cada camión detenido sobre una banquina hay una problemática mucho más profunda que vuelve a ponerse en discusión con la llegada de la cosecha.