El Hospital Granaderos a Caballo de San Lorenzo fue escenario de una práctica médica inédita que marca un avance significativo en la atención traumatológica de la región. Profesionales del servicio de Traumatología realizaron una intervención innovadora para tratar una fractura compleja de tibia y peroné, utilizando una técnica poco frecuente en este tipo de lesiones.
La cirugía consistió en la colocación de dos clavos retrógrados, uno en la tibia y otro en el peroné, una estrategia quirúrgica elegida por las características particulares del caso. “Recibimos a un paciente con una fractura muy baja de tibia y peroné, con una contextura física muy delgada, en donde practicamos una cirugía con colocación de dos clavos retrógrados, uno de tibia y otro de peroné”, explicó Javier Alesio, traumatólogo del hospital, quien encabezó el procedimiento junto a Gonzalo Galván.
“Recibimos a un paciente con una fractura muy baja de tibia y peroné, con una contextura física muy delgada, en donde practicamos una cirugía con colocación de dos clavos retrógrados, uno de tibia y otro de peroné”
El especialista detalló que la decisión respondió tanto a la condición física del paciente como a la complejidad de la lesión. “Por la baja cantidad de grasa subcutánea buscamos no exponer tanto el hueso, y aparte por lo baja que era la fractura. Al ser una fractura muy baja, con los clavos retrógrados se pudo resolver bien”, señaló Alesio, al remarcar que se trató de la opción más eficiente para este caso.
“Por la baja cantidad de grasa subcutánea buscamos no exponer tanto el hueso, y aparte por lo baja que era la fractura. Al ser una fractura muy baja, con los clavos retrógrados se pudo resolver bien”
Además, subrayó el carácter excepcional del procedimiento y su proyección a futuro. “Es una cirugía poco habitual, colocar dos clavos retrógrados es poco frecuente, pero es un método muy elegido para este tipo de pacientes y este tipo de fracturas, que cada vez estoy seguro que lo vamos a ver más”, afirmó. Entre los beneficios de la técnica, destacaron un menor compromiso de tejidos blandos, una reducción más rápida de la fractura y mejores tiempos de recuperación.
“Es una cirugía poco habitual, colocar dos clavos retrógrados es poco frecuente, pero es un método muy elegido para este tipo de pacientes y este tipo de fracturas, que cada vez estoy seguro que lo vamos a ver más”
La intervención representa un hito para la medicina pública de la región, al consolidar al Hospital Granaderos a Caballo como un centro con capacidad para realizar prácticas de alta complejidad sin derivaciones. Desde el servicio de Traumatología remarcaron que incorporar procedimientos avanzados dentro del ámbito público fortalece el acceso a tratamientos innovadores y mejora la calidad de atención para los pacientes.

