La posibilidad de un nuevo paro de trabajadores aceiteros volvió a encender las alarmas en el cordón industrial santafesino, donde se concentra el principal polo agroexportador del país. Con el vencimiento de la conciliación obligatoria cada vez más cerca, crece la incertidumbre sobre el impacto que una medida de fuerza podría tener en las terminales portuarias de Timbúes, Puerto General San Martín y San Lorenzo.
Desde la Cámara de la Industria Aceitera de la República Argentina (CIARA), su presidente, Gustavo Idígoras, aseguró que el conflicto ya no pasa exclusivamente por una discusión salarial y sostuvo que detrás de la amenaza de paro existe una disputa de carácter político y sindical.
“Hoy no vemos un objetivo real en materia salarial”, afirmó el dirigente en declaraciones radiales. Según explicó, las empresas del sector otorgaron actualizaciones salariales y se comprometieron a ajustar los ingresos de acuerdo con la evolución de la inflación, con el objetivo de evitar una pérdida del poder adquisitivo.
Sin embargo, los gremios mantienen su reclamo de una recomposición salarial del 20 por ciento retroactiva a mayo, al considerar que los índices oficiales no reflejan el verdadero costo de vida. La falta de acuerdo mantiene abiertas las negociaciones y genera preocupación en una región donde la actividad portuaria es uno de los principales motores económicos.
Un eventual paro podría impactar directamente en la recepción de granos, la molienda de soja y la carga de buques destinados a la exportación, provocando demoras en operaciones que resultan estratégicas para el ingreso de divisas al país.
La región del Gran Rosario concentra la mayor parte de las exportaciones argentinas de granos, aceites y subproductos agroindustriales. Por ese motivo, cualquier interrupción en la actividad genera repercusiones que trascienden el ámbito local y alcanzan a toda la cadena productiva.
Para el sector empresario, además, el conflicto excede la discusión salarial. “Estamos convencidos de que acá se dejó de lado el debate salarial”, sostuvo Idígoras, quien vinculó la estrategia sindical con una disputa por el liderazgo gremial a nivel nacional.
Mientras el Gobierno nacional busca acercar posiciones entre las partes, la cuenta regresiva ya comenzó. En el corazón productivo de Santa Fe, la posibilidad de una paralización vuelve a poner en escena una discusión que combina salarios, actividad económica y el funcionamiento de uno de los complejos exportadores más importantes del mundo.

