La violencia volvió a golpear de lleno a quienes trabajan al volante. El asesinato de Omar Rendón, ocurrido mientras realizaba un viaje mediante aplicaciones de transporte, generó una fuerte conmoción entre conductores de toda la región, que ahora se organizan y redoblan sus reclamos en busca de mayores garantías de seguridad.
El impacto del hecho derivó en una rápida reacción colectiva. Choferes de distintas localidades comenzaron a nuclearse con más fuerza en espacios de comunicación compartidos, donde intercambian información clave en tiempo real. La intención es clara: dejar de enfrentar solos situaciones de riesgo y construir una red de alerta que permita anticiparse a posibles hechos de inseguridad.
En ese marco, uno de los grupos que viene creciendo reúne a trabajadores de ciudades como San Lorenzo, Puerto General San Martín, Fray Luis Beltrán, Capitán Bermúdez, Ricardone, Timbúes, Pueblo Andino y Oliveros. Allí se comparten advertencias sobre zonas conflictivas, movimientos sospechosos, incidentes viales y otras situaciones que puedan representar un peligro durante la jornada laboral.
Además del intercambio de información, los conductores comenzaron a aplicar una serie de medidas preventivas para reducir riesgos. Entre las principales recomendaciones se encuentran verificar que el pasajero coincida con el perfil de la app, evitar viajes con usuarios que oculten su identidad, rechazar recorridos hacia áreas consideradas inseguras y prestar especial atención a cambios imprevistos en el trayecto.
También remarcan la importancia de utilizar las herramientas de las plataformas, como el sistema de calificaciones, para bloquear perfiles sospechosos y evitar futuros encuentros. Estas prácticas, aseguran, se volvieron fundamentales en un contexto donde la exposición es permanente.
“Tenemos que estar más unidos que nunca”, coinciden desde el sector, donde el dolor por lo ocurrido se mezcla con la necesidad urgente de actuar. La convocatoria a sumarse a estos espacios colectivos crece día a día, con un objetivo compartido: reforzar el cuidado entre colegas y evitar que una tragedia similar vuelva a repetirse.

