El pequeño de doce años es vecino de Barrancas, nació sin los dedos de su mano izquierda. Ahora gracias a una ONG de Buenos Aires, junto a la insistencia de su tía, logró una nueva oportunidad de vida. Recibió una mano mecánica, completamente gratuita, y es un ejemplo para avanzar no sólo para quienes cuentan con una discapacidad similar en conseguir una novedosa herramienta, sino en la importancia de no quedarse quietos y gestionar oportunidades. 

El protagonista es Gustavo Calvet, un niño de doce años, que cuenta con un arsenal de descripciones positivas en cuanto a su personalidad. Quien comenzó la gestión para que el pequeño de Barrancas acceda a ésta mano mecánica fue su tía Maia Pozzo. En comunicación con IRE, brindó detalles sobre el proceso: “Todo comenzó el 21 de mayo cuando mandé una solicitud a la ONG nacional “Atomic Lab”, que realiza trabajos de este tipo. La verdad que no tenia muchas expectativas porque somos de un pueblo chico, lejos. Pero me sorprendió que rápidamente me respondieron y se pusieron en contacto para obtener mas información sobre mi sobrino”. 

Con mucha incertidumbre avanzó con los requisitos correspondientes y logró en poco tiempo tener novedades: “No sabiamos con que nos ibamos a encontrar, es realmente una sorpresa. Estamos agradecidos a los dos ingenieros, Nicolas y Matias, oriundos de Paraná que siempre estuvieron dispuestos aún al ver que la mano mecánica que debían hacer para Gustavo era más compleja por su situación”. Y dijo: “El día 4 de éste mes me llamaron e informaron que ya podían acercarnos la mano”. 

Pozzo sostuvo que su sobrino: “Es muy independiente, muy capaz. Este avance es para que pruebe y vea que puede ir haciendo más de lo que ya realiza normalmente. Por ejemplo, ya sostiene cosas con su mano izquierda. Ésto le da mas oportunidades a futuro”. Y describió: “Gustavo está muy feliz y los dos embajadores de Paraná mostraron una gran emoción, así como también los vecinos de la localidad que se hicieron eco en las redes”.

La noticia sorprendió y abrazó a la región con dos mensajes claros: La felicidad de Gustavo al encontrar nuevas oportunidades para desarrollar sus movimientos, y la convicción de su tía de no parar hasta encontrar ayuda para brindarle opciones a su sobrino. ¡Felicitaciones a ambos!