El Gran Rosario recuperó un lugar que conoce bien: El de principal nodo agroexportador del planeta. Según un informe de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), durante 2025 las terminales portuarias ubicadas entre Timbúes y Arroyo Seco movilizaron 75,7 millones de toneladas de granos, aceites y subproductos, superando a los puertos de Nueva Orleans, en Estados Unidos, y Santos, en Brasil.

Detrás de esa marca histórica hay una realidad que atraviesa de lleno al cordón industrial santafesino. Localidades como Timbúes, Puerto General San Martín, San Lorenzo y Villa Gobernador Gálvez concentran una de las mayores infraestructuras agroindustriales del mundo, transformándose en el motor de las exportaciones argentinas.

El complejo portuario del Gran Rosario reúne 30 terminales distribuidas a lo largo de 70 kilómetros sobre la ribera del río Paraná. De ellas, 18 están vinculadas directamente a la actividad agroindustrial. Desde esta región sale cerca del 75% de las exportaciones agroindustriales del país, mientras que también alberga el 75% de la capacidad nacional de molienda de oleaginosas.

La recuperación adquiere un valor especial si se tiene en cuenta el escenario de los últimos años. Tras el impacto de la histórica sequía de 2023, la actividad volvió a tomar impulso gracias a mejores cosechas y a una estructura logística que continúa siendo una ventaja competitiva para Argentina.

Los números reflejan la magnitud del fenómeno. El Gran Rosario se consolidó como el segundo exportador mundial del complejo soja y también como el segundo mayor exportador de maíz, ubicándose por encima de numerosos países productores cuando se analiza exclusivamente el volumen movilizado desde esta región.

Más allá de los rankings, el liderazgo tiene impacto directo sobre la economía local. La actividad portuaria genera empleo, demanda de servicios, movimiento comercial y una intensa circulación de transporte vinculada a la producción agroindustrial. Cada campaña agrícola encuentra en los puertos del cordón industrial su principal puerta de salida hacia los mercados internacionales.

Las perspectivas para 2026 son igualmente alentadoras. De acuerdo con los datos de la BCR, el primer cuatrimestre del año ya registró un récord histórico de embarques, alimentando las expectativas de que el complejo santafesino mantenga por segundo año consecutivo el liderazgo global.

Mientras Argentina disputa mercados con las principales potencias agrícolas del mundo, el corazón exportador sigue latiendo a orillas del río Paraná. Y una vez más, el protagonismo mundial tiene acento santafesino.