El mercado argentino de girasol atraviesa en este comienzo de 2026 una situación inédita: Por primera vez, los embarques programados de semilla de girasol superan a los de aceite durante el mes de enero, una señal clara de cómo se está reconfigurando el negocio de la oleaginosa.

Según los registros oficiales de las Declaraciones Juradas de Ventas Externas (DJVE), en enero están comprometidas 76.638 toneladas de semilla, mientras que los envíos de aceite de girasol alcanzan las 70.150 toneladas. El contraste con el mismo mes del año pasado es marcado: En enero de 2025 apenas se habían declarado 4.930 toneladas de semilla, frente a más de 58.000 toneladas de aceite.

Este cambio responde a un escenario internacional favorable para la Argentina. Analistas del sector estiman que durante 2026 el país podría exportar entre 400.000 y 500.000 toneladas de semilla de girasol, incluso hacia mercados no tradicionales que antes no tenían peso en el comercio exterior.

En los próximos días ya están previstos embarques de gran volumen desde el complejo agroexportador del Gran Rosario. Un buque partirá desde ACA Timbúes con 40.000 toneladas de semilla rumbo a Bulgaria, mientras que desde Nueva Vicentin, en San Lorenzo, se planifican dos salidas adicionales de 30.000 y 40.000 toneladas, una de ellas con destino a Sudáfrica.

La expansión productiva del girasol argentino llega en un momento clave. La demanda internacional está en alza debido a la escasez de oferta global y a los problemas logísticos derivados del conflicto entre Rusia y Ucrania, dos actores centrales del mercado mundial de aceite de girasol.

En ese contexto, los últimos informes internacionales reflejan recortes en la disponibilidad exportable de Rusia y un aumento en las importaciones de países como Turquía, que podría abastecerse en buena medida desde la Argentina. Además, los ataques a buques comerciales en el Mar Negro generan incertidumbre entre los compradores, lo que fortalece el rol argentino como proveedor confiable.

Con una cosecha proyectada en torno a 5,8 millones de toneladas, por encima del ciclo anterior, la Argentina se posiciona con fuerza tanto en la exportación de semilla como de aceite de girasol, consolidando su lugar en un mercado global que busca seguridad y volumen.